Consejos

No me gusta dar consejos; primero, porque quién soy yo, segundo, porque si tuviera los mejores y los hubiera utilizado, habría cometido menos errores.

Pero hay un tema en el que no me los callo, como hago con el resto de las cosas que me vienen directas del alma.

Cuando una persona importante para mí tiene un bebé, le doy unos cuantos:

No lo sueltes, tenlo en brazos siempre que puedas, la vida es un suspiro.

No hagas caso a nadie, no escuches consejos, solo haz lo que te diga tu corazón.

Haz en cada momento lo que os haga felices a los dos y no lo que diga ningún libro.

Dale el pecho todo el tiempo que puedas. Si por alguna razón, no puedes darle lactancia materna que, sin duda, es lo mejor, dale los biberones abrazándole igual, con el mismo amor.

Descansa cuando él descanse.

Cómetelo a besos.

¿Cómo puede ser que todavía alguien piense que un recién nacido se malacostumbra a los brazos? ¿Acaso hay mejor costumbre que el amor? ¿Acaso alguien va a los diez años colgado de la teta de su madre?

Está claro que el mundo está necesitado de muchas cosas buenas, no se me ocurre mejor momento que el principio de una vida para llenarlo de todas ellas.

Ojalá hubiera dado aún más abrazos, y mira que es difícil… Ojalá más mimos y achuchones. Ojalá más noches en mi cama…

La vida es tan… Que no da tiempo a nada más que a vivirla lo más intensamente que podamos, lo más dulce, lo más blandito. Lo duro y feo llega después.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s