Noria

Y aquí me veo, levantándote de la silla con los dos brazos y yendo hacia el mar de tu mano, agarrándote bien fuerte, con miedo a un tropiezo, con miedo a que te pase algo.

Aquí me veo, protegiendo tu cabeza con un sombrero, poniéndote crema, para que no te quemes.

Aquí me veo, ofreciéndote agua, invitándote a la sombra.

Y entonces, entiendo que no es más que lo que tú hiciste por mí, cuidar, amar… y dando gracias por poder seguir haciéndolo.

La noria de la vida, sin más.

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