Ocho

La vida me dió contigo una segunda oportunidad para hacerlo mejor. Menos organización, más teta. Menos consejos, más dejarse llevar por el corazón. Menos cuna, más noches abrazadas. Menos orden, más mimos. Menos prisa, más mandalas…

Creo que poco te he enseñado que no pudieras haber aprendido sin mí, en cambio tú, desde mucho antes de nacer, no has dejado de enseñarme.

He aprendido a disfrutar cada segundo, a saborear cada abrazo, cada beso, cada momento juntas.

Me has demostrado que no pasa nada por llegar dos minutos tarde y que es mejor contar hasta diez antes de explotar.

Me has enseñado que hay que apasionarse por cualquier cosa, porque la vida sin pasión, sin ilusión, no tiene sentido.

Eres igual de feliz en un parque de atracciones que compartiendo mantita en el sofá.

Tu sentido del humor me da la vida, tu energía me sostiene y tu sensibilidad me toca el alma.

Está claro que ese nueve de mayo llegó la primavera a nuestra vida para quedarse.

Con razón aquella analítica decía que había un 70% de posibilidad de que fueras especial!.

Imposible conocerte y no quererte…

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