Nana

Y tú ahí tan tranquila, contemplando el panorama…

Suspirando cuando yo suspiro, celebrando nuestras alegrías y tapándote los oídos cuando hay tormenta.

Parece mentira que sin hablar, solo con la mirada me digas tantas cosas. Sabes cómo estoy antes que nadie.

Cuando lo hago bien, creo que hasta me guiñas un ojo. Cuando grito, te escondes la primera y me haces darme cuenta del daño que hago.

Tan grande y tan buena. Tan bruta y tan tierna. Tan fuerte y tan dulce.

Las apariencias engañan, qué gran verdad.

Hay días que me sobras, no es tu culpa, perdóname, no pienses que no te quiero pero no puedo con más.

Creo que esos días ni respiras para no molestar.

Eres un regalo que nos ha hecho la vida pero uno de esos que hay que disfrutar porque no es eterno y algún día, cuando no barra pelos ni huela a tí, sentiré un vacío enorme.

Gracias por existir, por estar, por darnos tanto.

Mi Nana.

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