Viaje a Suiza con niños.

No se me ocurre mejor manera de terminar que haciendo una de las cosas que más me gustan, compartir. En este caso, compartiendo el viaje más bonito que he hecho en mi vida.

Soy solo una madre que aprende cada día al lado de sus hijos y que un día decidió, junto a su compañero de vida, que el mejor regalo que les podíamos hacer, la mejor herencia, era viajar a su lado, enriquecernos y llenar nuestras mochilas de buenos recuerdos.

El verano pasado cumplimos la promesa que nos hicimos durante el viaje de novios, quince años antes. Volver a los Alpes, a Suiza y a Austria con nuestros hijos. Aquel viaje lo hicimos en coche, desde casa, así que, desde el primer momento, decidimos hacerlo así, parando las veces que fuera necesario, a nuestro ritmo, disfrutando del camino, sin pensar demasiado en la meta.

Alargamos el viaje para aprovechar que teníamos una estancia pagada en el País Vasco, que tuvimos que cancelar en Semana Santa.

Fue la segunda quincena de julio. Los mayores tenían doce años y la pequeña siete. Tengo que decir que Suiza es un país para viajar con niños, en familia. Caro, sí, pero todo depende del plan que lleves y como te organices. A nosotros nos gusta asegurarnos un buen sitio para dormir, limpio, con buenas camas, aunque sea un poco más caro, pero luego pasamos de restaurantes caros… Unos días restaurantes (buenos pero de precios razonables) pero otros bocadillos y las cenas casi todos los días en casa (hay varias cadenas de supermercados conocidos). Acabábamos tan cansados de estar todo el día fuera, que después de ducharnos, ya no nos apetecía salir.

En cuanto al idioma, si sobrevivimos nosotros, sobrevive cualquiera. En la misma frase combinábamos tres idiomas, un desastre. A los franceses y a los suizos, les hablábamos en español y luego, cuando ya no estaban, entre nosotros se nos escapaba algo en inglés.

  Día 1. Ciudad Real – Crespià (Girona).

Salimos de casa a las 5.30, para que por lo menos tres horas pudieran ir dormidos y que se hiciera más leve el viaje. Salió bien, se despertaron llegando a Castellón (yo creo que me desperté diez minutos antes😜).

Solo paramos una vez, en el delta del Ebro. A la una estábamos paseando por Besalú, pueblo medieval de la Garrocha, muy cerca de la casa donde íbamos. A las 13.30 comimos en un restaurante en la Prat de Sant Pere. El dueño parecía Panorámix (el que hacía pócimas en Astérix). Estaba todo bueno, productos frescos. El baño…. 🙄nos metimos Paula, María y yo, y para poderme bajar los pantalones tuve que echar a una. Unisex, sucio (suelo encharcado) y con una toalla vieja para secarse las manos (por supuesto les prohibí que se acercaran a ella, como si fuera un perro rabioso). Antonio comió carne de buey confitada y le encantó, los niños pasta y albóndigas (un poco picantes) y yo dorada. Al centro una ración de langostinos plancha (venían 6, casi dejamos de hablarnos por ver quién se comía el último) y una ensalada con unos tomates riquísimos. Un postrecito cada uno y 97 euros (teniendo en cuenta que traje jamón, queso, fuet y pan para hacernos bocatas, nos salió mal la jugada, y encima lo íbamos a tener que tirar). Nos faltó poco para llorar.😂

Besalú

Desde Besalú tardamos 15 minutos en llegar a la casa, íbamos deseando porque entre el cansancio del viaje y el sueño, recién comidos y con el calor que hacía, 35 grados, no podíamos con nuestros cuerpos.

Al llegar al hostal tuvimos la sensación de llegar al chalet de unos familiares, ya que nos hicieron sentir como en casa desde que llegamos. Un matrimonio, ella buenísima cocinera y él, pastelero. Fuimos a descansar a la habitación, justa para las tres camitas de los niños y la nuestra de 1.50, pero cómoda, limpia y con un ventilador de techo que nos dió la vida, y como era para una noche, nos pareció perfecta y más barata que la opción de coger dos habitaciones. A las cinco y media, los niños se dieron un súper baño en la piscina salada (estábamos sólos en el hostal junto con una pareja de alemanes que habían salido), a sus anchas.

Nos duchamos y a las nueve nos pusieron una deliciosa cena, casera, recién hecha y con productos del huerto. Los dueños encantadores. Después, ratito de relax en el jardín, viendo luciérnagas a puñados, un futbolín y a las once, a dormir (eso sí, del tirón hasta las cuatro que un mosquito decidió pasar la noche con nosotros, a las seis nos rendimos, todos despiertos menos Paula, y sin conseguir ver al elemento. A las 9 seguía con nosotros y allí lo dejamos, para que no digan que no respetamos el entorno). A las 9.30 bajamos a desayunar, todo muy rico, un mini buffet pero con un poco de todo y todo casero y muy bueno.

Casa en Crespià

  Día 2. Crespià – Montcel, Francia.

Al salir del hostal parecía otoño, oscuro, fresco, y diluviaba, tanto que tuvimos que apartarnos de la autovía un rato porque no se veía.

Hoy a comer a un McDonald’s que nos ha dado la vida igual que el ventilador de ayer, porque a las dos, cansados e hipoglucémicos nos estábamos empezando a poner agresivos (somos buena gente, pero sin hambre) justo cuando vimos la M. Llevaba media hora buscando en Tripadvisor un restaurante por la zona, cerca de Avignon, así que en cuanto dijeron dos veces, McDonald’s, McDonald’s!, deseo concedido!. Así compensamos el gasto de ayer (hace años aprendí a ser malamadre y me gusta👍. Que no, que no pasa nada por comer eso de vez en cuando).

A las 17.30 llegamos a la casa, qué casa!, qué paisaje!, qué preciosidad!. Es una casa particular de una familia encantadora, la habitación perfecta para los cinco (también tenía cuna, es decir, es perfecta para cinco y un bebé), limpia, espaciosa, camas cómodas, silencio absoluto. Cena buena y desayuno buenísimo, pero lo mejor la propietaria, un encanto.

B&B en Montcel

  Día 3.- Montcel – Le Sepey, Suiza.

Amaneció un día precioso, soleado, desayunamos y nos despedimos con pena de la señora, nos hubiera encantado quedarnos más días allí. Volveremos!. Paramos en un Carrefour a la salida de Aix-les-Bains para comprar agua, pan y cuatro cosillas para la cena, ya íbamos a tener cocina y había que aprovechar. Entramos a Decathlon un segundo a por unas sandalias para Pablo porque parece que le creció el pie en estos quince días…

Annecy

Paramos en Annecy a conocerlo, paseamos por La Vieille Ville y por el lago, nos encantó. Justo acababa de pasar el Tour por allí. Comimos y seguimos, paramos en la entrada a Suiza a comprar la Vignete (35 euros) para poder circular por sus carreteras y continuamos nuestro recorrido, muy bonito bordeando el lago Leman hasta llegar a Le Sepey. A las 17 estábamos en la casa. Nos recibió la propietaria, nos instalamos, paseo por el pueblo, duchas, cenas, ratito de juegos de mesa y a dormir.

Casa en Le Sepey

La casa alucinante, con tres dormitorios, 3 baños, salón y cocina y mucho más barato que un hotel.

  Día 4.- Castillo de Chillón – Paseo en barco por lago Leman desde Vevey a Lausanne – Metro desde puerto al casco antiguo – Vuelta en tren de Lausanne a Vevey.

Lo que más les gustó fue viajar en barco, metro y tren en un mismo día. Eso, y reirse de mí cuando me temblaban las rodillas al acercarse demasiado al lago…

Castillo de Chillón
En barco desde Vevey a Lausanne

Catedral de Lausanne

  Día 5.- Parc Aventure, Aigle – Comida en Bulle – Murten – Friburgo.

Sin duda, una de las cosas que más disfrutaron los niños. Al principio un poco de miedo ellos y mucho yo, pero mereció la pena. Muy buenos profesionales pendientes todo el tiempo. Primero les dan unas explicaciones (en nuestra lengua esa a tres idiomas), les colocan el material y al lío. Hay varios recorridos según la edad y lo atrevidos que sean.

Parc Aventure, Aigle
Murten
Friburgo

  Día 6.- Cailler de Broc – Gruyère – Hotel en Bulle.

Jamás había comido tanto chocolate y eso que es mi perdición!. Delicioso. Explican la historia y ofrecen una degustación (puedes comer lo que quieras allí, hasta que el cuerpo aguante).

Gruyère fue uno de los pueblos que más me gustó y donde mejor comimos.

Cailler de Broc (Casa del chocolate)
Llegando a Gruyéres (castillo al fondo)
Castillo de Gruyéres
Las ensaladas César me salvaron la vida.

  Día 7.- Berna – Beatenberg

Paseamos por Berna toda la mañana, vimos los osos, el reloj, comimos pronto y partimos hacia Beatenberg, donde íbamos a estar alojados las últimas cinco noches en Suiza. Hasta ahora nos habíamos manejado con el inglés pero en esta zona hablan alemán, así que nos pusimos en manos del destino (bendito traductor).

Berna
Berna, quince años de diferencia.
Camino a Beatenberg. Nuestra casa arriba, detrás de las nubes.
Vistas desde la puerta de la casa.
Desde el salón.

Aquí acaba la primera parte del viaje. Hasta ahora ha sido más ver, visitar… Ahora empieza lo bueno, la montaña, el campo, las aventuras… Ya subir hasta la casa fue una prueba de fuego para mi vértigo. Miedo me dió la subida, pero pánico pensar en la bajada. Sinceramente, una vez arriba, mereció la pena, la casa, las vistas… pero porque no tuvimos ningún problema… Para ir con niños pequeños, recomiendo quedarse más abajo, en la zona de Interlaken, ya que son veinte minutos de subida o de bajada por una carretera estrecha por la que no puedes correr en caso de urgencia. Arriba, en el pueblo, sólo hay casas, una panadería y una tiendecita para lo básico.

  Día 8.- Beatenberg – Interlaken (Lidl)- Grindelwald – teleférico a Männlichen – Ruta de la vaca Lieselotte – Holenstein – Lucerna – Brienz – Beatenberg.

Una maravilla de día, creo que el más bonito. Horas de caminatas sin darnos cuenta, locos de contentos. La ruta si vais con niños, no dudéis, hacedla, dos horas menos cuarto que pasan volando siguiendo las pistas. Lucerna, visita obligada también, me encanta.

Interlaken
En teleférico a Männlichen
Männlichen
Ruta de la vaca Lieselotte
Lucerna
Brienz

  Día 9.- Mürren – Allmendhubel – Winteregg – Lauterbrunnen.

Otra maravilla de día, de cuento… Llegamos a Lauterbrunnen y una vez aparcado el coche en la entrada al pueblo, se coge un funicular hasta Grütschalp. Viaje de 10 min subiendo a traves de unas montañas espectaculares. Una vez en Grütschalp cogemos el tren hasta Murren, con unas vistas increibles. Son unos 20 minutos de viaje de los que no se olvidan nunca. Recordar que Murren es un pueblecito del valle de Lauterbrunnen en donde no existen coches y al que solamente se puede acceder en trwn o en funicular. Para seguir mas arriba , hasta Allmendhubel se coge un funicular desde el mismo centro de Murren . Llegas y los niños se pierden. Hay un parque infantil muy chulo, con vistas alucinantes y un restaurante con una terraza.

Murren
Subida en funicular a Allmendhubel

  Día 10.- Bort – First – Ruta de la Marmota.

Otra maravilla de día, de rutas y de parques.

Parque de Bort

  Día 11. – Schynige Platte.

Aquí, sí que sí que, me pudo el vértigo. Me fallaron las piernas y no pude seguir la ruta que queríamos hacer. Me puse nerviosa porque teníamos que ir en fila de uno, con un precipicio al lado. Merece la pena el viaje en tren cremallera y la vistas una vez arriba. Dimos un paseíto, nos comimos unos bocatas que llevábamos y de vuelta a la civilización.

  Día 12.- Viaje de Beatenberg a Saint Viance.

Pérouges hay que verlo. Precioso. Comimos allí y seguimos el viaje hasta Saint Viance. Cuando llegamos a la casa, nos recibió un matrimonio encantador con los brazos abiertos. La habitación estaba muy bien, dos camas de matrimonio, dos individuales y un baño, todo limpio y cómodo. Los niños se dieron un baño en la piscina, salimos a cenar al pueblo y a dormir. Al día siguiente, un estupendo desayuno casero nos esperaba.

Pérouges
B&B en Saint Viance.

  Día 13.- Viaje de Saint Viance a Oiartzun.

  Día 14.- Biarritz – Hondarribia.

Biarritz
Hondarribia

  Día 15.- San Sebastián y Zarauz.

  Día 16.- Regreso a casa. Viaje de Oiartzun a Ciudad Real.

Volvimos felices porque todo salió bien, por tantas cosas maravillosas que vimos, por tanto como compartimos… Porque después de un año difícil, caminando por las montañas y respirando aire puro, volvimos a conectar…

Creo que lo más me gusta de volver es que lo hacemos con la misma ilusión que salimos. Con ganas de casa, de familia… Llenos de recuerdos y con las pilas cargadas.

Anuncios

5 comentarios sobre “Viaje a Suiza con niños.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s