Perdón

Y si nos perdonamos?. Y si dejamos de sentirnos culpables por no ser perfectos?. Y si nos empezamos a aceptar y a querer tal y como somos?.

Que sí, que es normal equivocarse, tener miedo, rendirse incluso.

Que no, que no pasa nada por llorar, por sentirnos tristes, rotos incluso.

A veces, la culpa nos ahoga, por pasarnos, por no llegar, por no querer lo suficiente, por querer de más, por no hacerlo lo mejor que sabemos, por perder el tiempo, por no parar ni un segundo, por callarnos lo mejor, por hablar de más. ¡No nos pasamos una!.

Perdonamos a cualquiera, menos a nosotros.

Nos exigimos cada día más.

Hay noches que cuando caigo en la cama, rendida, me siento fatal por no haber jugado con Paula, por no haber tenido más paciencia con María, por haber gritado a Pablo, porque Nana no ha salido, porque mañana no tengo comida, porque no controlo lo que me toca hacer al día siguiente en el trabajo. Porque no he llamado a no sé quién que está malo. Porque pasan los días sin hacer nada de deporte. Porque nosotros apenas hemos cruzado una mirada. ¡Basta ya!.

¡Me perdono!. Mañana será otro día, y si no, pasado, y si no, al otro…

Si perdoné a mi madre por disfrazarme de payaso cuando toda mi clase fue de princesa, ¿cómo no me voy a perdonar a mí misma?.

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Ocho

La vida me dió contigo una segunda oportunidad para hacerlo mejor. Menos organización, más teta. Menos consejos, más dejarse llevar por el corazón. Menos cuna, más noches abrazadas. Menos orden, más mimos. Menos prisa, más mandalas…

Creo que poco te he enseñado que no pudieras haber aprendido sin mí, en cambio tú, desde mucho antes de nacer, no has dejado de enseñarme.

He aprendido a disfrutar cada segundo, a saborear cada abrazo, cada beso, cada momento juntas.

Me has demostrado que no pasa nada por llegar dos minutos tarde y que es mejor contar hasta diez antes de explotar.

Me has enseñado que hay que apasionarse por cualquier cosa, porque la vida sin pasión, sin ilusión, no tiene sentido.

Eres igual de feliz en un parque de atracciones que compartiendo mantita en el sofá.

Tu sentido del humor me da la vida, tu energía me sostiene y tu sensibilidad me toca el alma.

Está claro que ese nueve de mayo llegó la primavera a nuestra vida para quedarse.

Con razón aquella analítica decía que había un 70% de posibilidad de que fueras especial!.

Imposible conocerte y no quererte…

Mamá

Ahora lo entiendo todo, mamá. Tus ojeras, tus libros a medias, tus suspiros… Ahora entiendo por qué siempre cogías el pico de la barra, la croqueta quemada, lo que nadie quería… Ahora entiendo por qué te quedabas frita al segundo de sentarte en el sofá después de esperarte para ver la peli. Ahora entiendo tus preocupaciones, tus llámame cuando estés allí y cuando vayas a salir. Ahora entiendo el mensaje de tus abrazos apretados y tus comidas hechas con amor. Entiendo que siguieras buscando mi mano para cruzar la calle, aunque supieras que llevaba años cruzando sola. Ahora entiendo cuando me decías, ‘me duele más que a tí’. Ahora entiendo tus no puedo más. Ahora puedo imaginar el esfuerzo que hiciste para superar la muerte de tus padres sin que sufriéramos nosotros.

Me has dejado el listón tan alto, que jamás conseguiré ser la mitad de buena madre ni buena hija que tú.

Incansable, la fuerza y a la vez la sensibilidad en persona. La entrega, el amor en mayúsculas. La última de la fila siempre, siendo la más importante.

Ni libros, ni experiencia…solo tengo que seguir tu ejemplo. No imagino mi vida sin tenerte cerca..

Gracias por todo.

Malos pensamientos

-Mal pensamiento número 0: ‘Queridos Reyes Magos, este año he sido muy buena, quiero que me traigáis mellizos’.

-Mal pensamiento número 1: Esos días tontos en los que amanece más ropa fuera de los armarios que dentro, me dan ganas de aprovechar, hacer las maletas y huir.

-Mal pensamiento número 2: Esas tardes que llego de trabajar a las tres y cuarto y a las cuatro menos cuarto los tengo que llevar a inglés, pienso… ‘A que los borro?. El inglés está sobrevalorado’.

-Mal pensamiento número 3: Esas tardes que tengo que levantarme del sofá a las cuatro y media para recogerlos de inglés, a los diez minutos de sentarme y justo cuando empiezo a perder el conocimiento escuchando La 2, me dan tentaciones de abandonarlos (una milésima de segundo, pero me dan). Sinceramente, creo que me levanta la fuerza del arrepentimiento del pensamiento.

-Mal pensamiento número 4: ‘A que les hago un sándwich para comer?’.

-Mal pensamiento número 5: ‘A que pido al chino, aunque ayer pedimos al burguer?’. Este pensamiento es como una pesadilla, se repite muchos fines de semana…

-Mal pensamiento número 6: ‘No pasa nada porque hoy no se duchen, no vienen de trabajar en el campo’.

-Mal pensamiento número 7: (Después de olfatear como un perrillo), ‘Ésto no huele, aguanta para mañana’.

-Mal pensamiento número 8: ‘Quién me mandaría a mí!’.

-Mal pensamiento número 9: ‘Y si los meto en un internado?’ (Iría a por ellos al rato, pero ese rato…).

-Mal pensamiento número 10: ‘Me rindo’.

-Mal pensamiento número 11: ‘No me rindo’.

-Mal pensamiento número 12: Esos días cuando, al volver del trabajo, cojo una recta que me permite coger velocidad, se me pasa por la cabeza coger carretera y manta.

Lo dejo ahí, porque ésto daría para varias temporadas… Y vosotros?. Cuál es vuestro mal pensamiento?. Porque sí, aunque pequemos poco, pensar, podemos pensar lo que queramos!.

Primavera

Y de pronto, como por arte de magia, la primavera explota y la vida empieza de nuevo, como de cero, sin rencor, olvidando el frío y la oscuridad, con la misma fuerza e ilusión que la primera vez.

Las amapolas colorean los paseos, la lavanda transmite su paz, el verde se vuelve más verde…

Y así, con tanta luz, se vuelve a ver el camino más claro.

Y digo yo, si la primavera lo consigue, ¿no vamos a poder nosotros?. Olvidar el ayer, lo que sigue doliendo, sacar del daño el aprendizaje y seguir. Cada día empieza todo de nuevo.

Aprendizaje

Creí en mí y los demás empezaron a creerme.

Me valoré y los demás empezaron a valorarme.

Confié en que sería capaz y lo conseguí.

Me puse una meta y la alcancé.

Dibujé un sueño y lo hice realidad.

Comprendí que lo mejor estaba al otro lado del miedo y me hice valiente.

Me dí cuenta que hay quien juega con la vulnerabilidad y me hice fuerte.

Supe que algunos disfrutan hiriendo la sensibilidad y me hice una coraza.

Traté a la gente con respeto y me respetaron.

Me sonreí y empecé a ver más sonrisas.

Comprendí que menos es más si es de verdad y que la felicidad está justo a tu lado.

Valeria

De nuevo la primavera nos regala vida.

Llegas para envolvernos de alegría, de ternura, de amor. Tan dulce, tan suave, tan inocente.

Vive, ama, crece, sueña, baila, viaja, sonríe, llora.

Ojalá nadie rompa ni uno solo de tus sueños.

Te quiero todo y para siempre.